Se levanta a media mañana y se toma medio Idalprem contra la ansiedad y medio Prozac para animarse. Desayuna medio café para no ponerse medio nervioso. Luego, a media mañana, medio Sumial le ayuda a prevenir esas medio migrañas que le acosan la segunda mitad del día. A medio día, medio plato de comida para no seguir engordando. Mira la tele y descubre, varias horas después, que se ha medio distraído. Trabaja sólo media semana mediante un contrato de asistencia técnica a media jornada. Está en trámites de separación, siente que está medio casado, medio divorciado. Es mejor tomar medio Diazepam para dormir y no pensar que su salario medio no le da para mucho. A mitad de la noche se levanta para beber medio vaso de agua junto con otro medio Diazepam; resulta que ha tenido una medio pesadilla en la que encontraba a su hija medio muerta. Para él, poder tenerla medio verano mas un fin de semana si, otro no, es lo mismo que vivir media vida. Ya es otra vez media mañana. La mitad del tiempo piensa en matarse, pero no encuentra ni la mitad del valor necesario para hacerlo. La mitad de todo es tan poco.
y antes de dormir solo media noche, escuca el tema media veronica, del medio loco andres calamaro
sevemos
te respondo con media sonrisa… ¡noooooo! Con una entera
que a mi no me gustan las “medias tintas”
esperemos que su señora esposa no esté medio embarazadita!
bueno, “en el medio está la virtud” ¿no?
Ahora en serio, qué triste la medianería…
lancémonos al “todo o nada”
Besazos sonámbula
…y no puede sino pensar a medias una idea que deambula por su cabeza: el punto medio es para los meiocres
Ay Eliseo, así es, la mediocridad… qué aburrida es. Sólo hay un punto medio bueno: es el punto medio de la anatomía humana, ese si que agrada!