No mires

No mires, no mires dentro del armario. Ni debajo de la cama. No curiosees detrás de la pantalla. Olvida el otro lado de la puerta. Más allá del espejo no hay nadie. No abras el cajón. Deja esa caja cerrada. ¿En la nevera?… no seas ridícula. Entre las hojas del libro no está. Ni tampoco por las calles. No busques fuera. Lo tienes dentro y no quiere irse.

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7 comentarios

  1. Siempre es así.
    Nos olvidamos de mirar dentro…
    saludos!

  2. Ja…cuantas veces pasa…
    Me gusto tu image de letras.

  3. Hola Botón, el olvido ¿es algo involuntario?

    Gracias Juje. Verba movent, exempla trahunt. Así veo yo el mundo, como un resplandor en lo oscuro.

  4. Lo es. El olvido es involuntario. Prueba, si no, a provocar en ti el olvido de una experiencia amarga.

    Saludos

  5. Hola Botón, lo que dices es cierto, cuando el dolor es soportable. Quizá lo que yo llamo “olvido voluntario” esté más cerca de la tarea del inconsciente, cuando el dolor se torna insoportable. Por eso, los sonámbulos repetimos en lugar de acordarnos, o repetimos para no acordarnos. Así, cuanto más se repite algo menos se recuerda y cuánto menos se recuerda menos se sabe por qué se repite, y seguimos repitiendo para no correr el riesgo de tomar conciencia del sentido de aquello que no queremos recordar.

  6. mmm no tengo seguridad de haber comprendido bien…

    – Si el olvido voluntario es una tarea del inconsciente… ¿no escapa de nuestra voluntad?

    – “Cuanto más se repite algo menos se recuerda” ¿quizá como todo lo que por repetitivo termina por pasarnos desapercibido?

    En una primera lectura se me antojó un trabalenguas su reflexión…
    Leí de nuevo y comencé a encontrarle sentido.
    🙂

    Abrazo de domingo!

  7. La verdad es que si es un trabalenguas.
    Schopenhauer pensaba que la voluntad misma es inconsciente y se manifestaba en el “amor a la vida” de los seres humanos. Esa voluntad de vivir, o sobrevivir, más allá del acto consciente gobierna nuestra existencia. La “voluntad de vivir” podría condenar al destierro del inconsciente aquello que hace demasiado daño. La repetición que no recuerda su “por qué”, podría ser un mecanismo para conseguirlo.
    También hay que tener en cuenta que Schopenhauer, Freud, y todos los demás, incluido Platón 😉 estaban completamente locos…

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