Celine

Celine se arropa en el manto negro de la noche. No se si la elegí yo o si fue Eros quien se encargó del reparto, el caso es que la amo sin tapujos ni ficciones ni dobleces ni matices. Ella deambula por callejones blanqueados por la lunática luz mientras yo la sigo con sigilo y un puñal, el que llevo clavado en el corazón desde que la vi. Cada noche la observo ahogarse en el estanque del delirio. Se entrega ardiente a deleites sin pudor alguno. Arroja al cielo nocturno los gemidos que le arrancan dos o tres machos, en un éxtasis que me llena de turbación. Al terminar, vuelve a casa contoneándose, tranquila, tanto que a veces se entretiene en mirar la flor de un jardín o en martirizar a un insecto de idéntico color ambarino al de sus ojos. Ya se que no debería seguirla, que sólo consigo macerar mi alma exangüe de tanto soñarla. Pero ¿qué puedo hacer? ¿Dormir la siesta, beber leche y cazar ratones como si nunca la hubiera conocido?

P.S.: Esto me pasa por leer sobre gatos amigdalectomizados en “El lagarto en tu laberinto”

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7 comentarios

  1. Bueno, ya ves que los no “amigdalectomizados” actúan por simpatía.
    Moraleja: Con amígdalas o sin ellas, Celine seguirá “macerando tu alma exangüe”.
    🙂
    ¿Te he dicho alguna vez que eres realmente genial escribiendo?

    Besos!

  2. Qué bien!

    Me ha parecido genial. Gracias por este regalo. Me has puesto contento 🙂

  3. Muchas gracias Boton. 🙂 Respecto al tema de la amigdala, es posible que los científicos estén en lo cierto, que todo está en el cerebro, incluido el amor (en cualquiera de sus manifestaciones), etc., etc. Hay que ubicar “lo que sea” en “alguna parte”, así se quedan más tranquilos… pero… se de buena tinta que nuestra amiga Elizabeth está borracha de amor por Jaroslav, un vigilante nocturno del Museo Nacional de Praga (ya os contaré). Pues resulta que ella no tiene cuerpo (ni cerebro). Y ahora qué ¿eh?

    NoSurrender, si está en mi mano ponerte contento, me pongo en tus manos para lo que sea, es decir, que pongo mis manos en tus manos y … [CENSURADO]. Ahora en serio, gracias a ti por la visita. 🙂

  4. Hasta los felinos poseen un mazoquismo enfermizo inevitablemente adictivo

    subsiste!

  5. Asesínala.

    “WEST 32ND STREET

    No quiso comprender que había acabado.
    Se cansa hasta la rosa de ser rosa.
    Se cansa la botella de su vino.

    Esperaba en la calle cada noche
    que saliese al balcón y la llamase.
    Entonces traje a casa otra mujer.

    La sacaron del río un mediodía
    cuando el sol sudoroso caminaba
    pegándose a la sombra de las casas.

    Tumbado en la colina vi su entierro.
    Y me sentí tan leve y descansado
    como esa nube ociosa de la tarde.”

  6. Miaaauuuuu! La paciencia tiene un límite y el amor sus esquinas por las que es mejor no pasar… como la de West 32nd Street! Gracias Prazsky 🙂

  7. […] cara de felicidad. Debería decir algo de Sonámbula, de quién es (sí, conozco tu nombre ), de Celine, de su playa, de sus ansias de libertad y decirla que no me importa que su madre sueñe con […]

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