La postal

Hoy he recibido una postal que me envié a mi mismo hace cinco años. Cuando viajo, tengo la costumbre de remitir a mi propia dirección la foto de un volcán, un cálido atardecer sobre el océano, un vetusto puente, un guacamayo o un viejo edificio de cualquier ciudad, seguido de unas líneas en las que me escribo siempre “Hasta pronto, Cosme”. Las guardo en una caja y, de cuando en cuando, rememoro todos esos momentos en los que la rutina se había ido de vacaciones y yo deambulaba por el mundo como el más feliz de los “rodríguez”.

Llegué a creer, hasta hace unos minutos, que mi paso por Austria nunca ocurrió. Fue una época terrible. Atosigado por la depresión, planeé alejarme de Valeria y su crueldad, de mi asqueroso trabajo, de todo mi cansino mundo. En Viena no me abandonaron las sombras sino que vinieron conmigo (los escáner no detectan polizones amargos dentro de la maleta). La última tarde anoté en la postal “Adiós, Cosme.” Entregué la tarjeta en recepción para que me la enviaran y subí a mi habitación en el InterCityHotel. Recuerdo el agua hirviente en mi cuerpo, mi cuerpo en la bañera, en la bañera la cuchilla, la cuchilla en mi muñeca, en mi muñeca la vena, la vena en mi retina… “Adiós, Cosme”. Veo la postal humedecerse de agua y sangre.

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7 comentarios

  1. Es que Viena, con tanto psicoanálisis y melancolía de Imperio decadente… es mejor ir a ver el Etna en Sicilia. Coméntaselo a Cosme

  2. Qué empeño el de Correos con no dejar ninguna carta sin entregar tarde lo que tarde!!
    😉

    Habría que editarlos.
    “Los cuentos de sonámbula”
    Sí.

    Beso!

  3. Es inquietante recibirte a vos mismo con cinco años de retraso… ya no sos el mismo…

  4. ¿para qué la entregaron? Debieron hacer como con aquella postal que ponía “Besos y Abrazos, Piluca”. Así, sin dirección. Nadie sabía si esa Piluca era una persona mayor o una jovencita, si dormía o era sonámbula… pero se la queradon en la ofinica de correos donde todos los funcionarios ansiaban porque alguno de esos besos les perteneciera (o al menos algún abrazo)
    Sí, ¿por qué? ¿por qué la entregaron?

  5. una fantasia que he tenido.

    sonambula te conozco de otra vida?

  6. ja… pense que acá nomás el correo andaba para atrás. Tendrá Cosme las mismas ganas de matarse 5 años despues??? o ya está muerto y volví a malinterpretar un cuento tuyo???…. no me lo digas. dejame con la duda.

    Saludos

  7. NoSurrender, capaz sería Cosme de arrojarse al cráter… y en la postal se prendería una llama olvidada.

    Botón, para una vez que no deberían funcionar los de Correos. ¡Ah! y gracias… si alguna vez encuentro a un editor sonámbulo 😉

    Arcángel, no somos el mismo ni al día siguiente. Ya lo dijo Heráclito, nadie se baña dos veces en el mismo río.

    Eliseo, me gusta esa Piluca, tira besos al aire a ver quien los recoge. Creo que voy a escribir una postal sin dirección este fin de semana: “Besos y abrazos, Sonámbula”

    Ya sabes Juje, siempre nos encontramos en los sueños…

    Poio, este cuento es un regalo para ti, para que elijas el final que más te guste 🙂

    Besos a todos ^3^

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