Historia de amor con final feliz

Ocurrió que una vez la Luna y el Sol se hicieron amantes y yacieron juntos. Fue cuando no existía el tiempo, por eso no os puedo dar la fecha exacta. Luego, cuando el Sol se despertó, la Luna ya no estaba allí. No se qué le haría pero se largó. Desde entonces no han vuelto a encontrarse, afortunadamente. Si se unieran de nuevo volveríamos al estado primigenio, es decir, nos sumergiríamos en un caos pringoso, una amalgama de tierra, fuego, aire, tiempo, agua, espacio, vida y muerte entremezclados. No es que quiera meter baza en asuntos ajenos, pero se rumorea que quieren volver a estar juntos. Esto no nos conviene. Yo lo que digo es que si alguien habla con ellos intente convencerlos de que esa relación está abocada al desastre.

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13 comentarios

  1. Menos mal que ahora se limitan a jugar al escondite!

    ¿Te he dicho alguna vez que tus cuentos son geniales?
    🙂
    Pues lo son.
    Éste, además de serlo, genera más de una sonrisa a lo largo de su lectura. Es tu forma de escribir. Es como si ideas y palabras se te ofrecieran moldeables y sumisas.

    Un abrazo!

  2. Yo también tenía noticias de que pretenden volver. La cosa anda caliente y de cambio climático. Ya se sabe, cuando el corazón sube de temperatura… Difícilmente volverán a bajar esos dos graditos que ha subido este año. Un saludo

  3. jajajaja, por como van las cosas en el planeta no estaría mal limpiar la mesa y tirar los dados de nuevo.

    Pero desde que leí la primera oración me da vueltas en la cabeza esta canción:

    “Él es como el Sol y ella como la Luna
    y en la noches de luna llena hacen el amor.
    Y en la inmesidad unieron sus almas
    para darle vida a esta triste canción de amor.”

    sevemos

  4. Pues… después de tanto tiempo de espera ansiosa, el Sol debe estar que arde. Menudo calentón.

  5. ¡Volver al estado primigenio!
    quién pudiera cuando ya han pasado tantos recuerdos, personas y tiempo a mi través.
    ¡Juntar agua, fuego, tiempo y espacio! quién pudiera ser alquimista para lograrlo.

    La vida y la muerte entremezclada lo han estado siempre, así que voy a ir a la caza de la Luna para que se reencuentre con su amante 🙂

  6. Botón, muchas gracias. Se me subieron los colores 🙂 Creo que son las ideas y las palabras me encuentran a mi mientras duermo… así me salen cosas tan raras!

    Desegundos, yo también creo que el cambio climático tiene origen amoroso. Me lo explicó mi amigo el meteorólogo seductor Dintel Cardoso, aquel que “se liberó” en el XIV Congreso Meteorológico Mundial 🙂

    Poio, bonita canción 🙂 Si tiráramos los dados de nuevo ¿qué suerte correría el “homo sapiens”?

    NoSurrender, siempre es mejor que esté caliente a que se apague. Por cierto, van a estrenar una peli que va sobre eso… Sunshine creo que se llama.

    Eliseo, veo que te gusta el caos. Ni se te ocurra preguntarle a John Dee!!! Quién sabe lo que podría salir de su retorta 😉

  7. sip… esa relacion es un eclipse.

    que lio, todo de noche de pronto, el sol tapando la luna, la luna tapando el sol. la tierra tapando todo.

    que lio!

    beso
    e.

  8. Burocracia, es un eclipse y también un ménage à trois con la tierra de por medio… 😉

  9. No se, pero espero que una mejor que esta. No por ellos, sino por la Tierra.

    sevemos

  10. Seríamos los malos de la novela. Había una con Thalía. Ella era pobre, como toda heroína, y la mala le gritaba “nunca tendrás a Luis Fernando, marginal”. Qué buena frase.

    Me fui por las ramas. Decía que si convenciéramos a la luna y al sol de que no hacen buena pareja seríamos los odiados de la historia. Pero viviríamos para contarlo.
    Sí, nos conviene.

  11. Poio, la Tierra, la vida, la naturaleza, se abrirá camino a su manera. Si le estorbamos nos eliminará de un plumazo.

    Arcángel, muy buena frase. El Universo nos está diciendo “nunca tendrás el Poder, marginal”

    🙂

  12. me encanto tienes buena mano para la escritura

  13. La mayoría de los psicólogos -aunque también otras personas
    dedicadas a la investigación en ciencias sociales- juzgan
    que la confianza es simplemente una de las muchas cualidades que determinan la solidez de
    una relación dada, de modo que no creen que pueda ser realmente su fundamento.

    Hay expertos que consideran incluso que la confianza
    es un rasgo de la personalidad de cada cual, es decir, algo que se tiene o que no se tiene.
    Sin embargo. no es esa mi opinión. Estoy seguro de que la mayoría de las parejas pueden maximizar
    sus niveles de lealtad y protegerse de ese modo de los efectos de la traición, mejorando al mismo tiempo sus probabilidades de
    encarar felizmente juntos el futuro.

    He llegado a saber, asi. que existe un veneno específico
    que viene a privar a las parejas de ese precioso «no sé qué», abocándolas a una incesante desdicha.

    Es una sustancia invasiva y dañina, que se presenta con el mayor de los sigilos y
    puede terminar socavando una relación aparentemente estable,
    sin que nadie se dé cuenta hasta que ya es demasiado tarde.
    Cuando les diga el nombre de esta toxina van a pensar que
    les estoy diciendo una obviedad, dado que se trata de
    la traición. He de admitir que, en parte, basta el sentido común para entender los daños que provoca la traición.

    Llevo años invitando a parejas como la que formaban Angel y
    George a participar en los experimentos que acostumbro a llevar a
    cabo en mi «laboratorio del amor», pues es el mote con el que
    se ha llegado a conocer en los medios de comunicación a las instalaciones
    que la Universidad de Washington en Seattle pone a disposición de
    los psicólogos y en las que yo mismo he venido sometiendo a
    un concienzudo examen científico las relaciones de las parejas que llevan mucho tiempo juntas.

    el ámbito científico es extremadamente frecuente que se
    puedan realizar nuevos descubrimientos sobre la base del trabajo previo de otras personas.
    Sin embargo, en mis indagaciones sobre la confianza no podía contar con los
    beneficios de ese respaldo debido a que, hasta donde me es dado saber, no se había efectuado
    anteriormente ninguna investigación matemática vinculada
    con el establecimiento de un índice de confianza. No se había considerado hasta la fecha que el grado
    de lealtad que pudiera existir entre los miembros de una pareja
    revistiera la suficiente importancia como para proceder a efectuar tan intensos cálculos numéricos.

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