Carmen Canasto (2ª parte)

Es difícil esconder algo aquí. Hay una baldosa suelta justo en la esquina de mi celda (¿debería decir habitación?), entre la cama y la pared. La pared, esta palabra cobra otro sentido. Ahora todo es pared: pared es res extensa, pared es compañera, pared es testigo. Bajo el suelo oculto estas notas. Mi propósito es que, cuando alguien las encuentre, que lo hará, quede demostrada mi intención de matar, a quién, por qué y para qué.

Ayer llegó Laurita al comedor con la descerebrada que tiene como ayudante. Laurita es morena y menuda, los ojos son muy negros, parecen dos grandes pupilas sin iris, los labios sonríen, los ojos no, la piel es cetrina. Yo estaba en la mesa, comiendo macarrones con aspecto de tremendos gusanos, juraría que varios se movieron. Conmigo disfrutaban de la delicatessen Belinda “la triste” y Ramiro:

– Holaaa Carmencita ¿cómo está usted hoy?

– Bien Laurita, bien. Pero no hace falta que me hables como si tuviera cinco años.

– Ay! Carmencita está hoy cabreada – y dirigiendose a Belinda,

– ¿Y usted Belinda? ¿Está de mejor humor que la canastera? – Belinda responde con un puchero,

– ¿Todavía no han venido sus hijos a verla? Aunque pensándolo bien y teniendo en cuenta que no han venido nunca…

– ¡Cállate! – le digo,

– No me hables en ese tono ¡vieja! -me dice.

– Te hablo como me da la gana niñata de mierda…

La ayudante de Laurita pesa cerca de 90 kilos, su cara es como un gran pan redondo y las manos dos palas de hierro. Son las palas que muchas noches me sujetan para atarme con correas a la cama, siempre bajo las órdenes de Laurita. Allí se quedó Belinda llorando, Ramiro “alelao” y yo me fui con los amorosos brazos de la ayudante, vomitando aquellos enormes gusanos que me acababa de comer. Era previsible, no debió gustarles el puñetazo en el estómago. Suerte que tengo una compañera, la pared, no estoy del todo sola aquí dentro.

¿Os he dicho ya mi nombre? Me llamo Carmen Canasto y solía soñar con la realidad, con que repartía miradas, abrazos y palabras como flores recién surgidas de mi cesta. Ese era mi sueño. Sin embargo, anoche soñé con que cortaba cabezas y todas iban a parar a mi canasto. Voy a matar a Laurita. Alea iacta est.

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12 comentarios

  1. ¡yo sigo admirando la determinación y la claridad de ideas de la Sra. Canastos!
    Y… realmente… quizá es cierto que Laurita hace méritos ¿eh?

    🙂

  2. Pues si Botón, pero no voy a seguir escribiendo la historia. Dejaré mis pesadillas para cuando se presenten sin ser llamadas. Tampoco es cuestión de estar invitándolas ¿no crees?
    Besos :-)))))

  3. siiii, se lo remerece Laurita, esa “niñata de mierda”.

    ahora como es que no vas a seguirla… eso no se hace. si vos no la terminás le digo a Bagalone esta noche que no te visite 😉

    sevemos

  4. Estoy en vilo.

  5. Poio, Bagalone visita a Sonámbula sin importar lo que ella haga o deje de hacer, porque son los dos tal para cual… irremediablemente 😉

    Lucía, quién sabe, quizá más adelante…

  6. Pero tenés que seguir escribiendo!! No nos podés dejar así…

  7. cierto, era para ver si caías en la trampa. a ese maldito no hay como controlarlo y hace de las suyas a costa mío. 😛

    pero igual escribí el final. y si te amenaó con no subir el capítulo final de Pueblo Chico???

    sevemos

  8. Hola Arcángel, escribiré el final. La segunda parte terminó con Carmen Canasto atada a una cama… la verdad es que no la puedo dejar así, tengo remordimientos. Y a eso hay que añadirle tu tema, Poio. Tengo que saber lo que ocurrió en Pueblo Chico (Bagalone no lo quiere contar, y eso que Sonámbula ha hecho ‘todo’ lo que él le ha pedido…)
    😉

  9. Esperamos más…………

  10. hay muchas maneras de matar, y te corresponde, pues tu gran talento le ha dado vida a personajes interesantisimos.

    hay muchas maneras de matar, y hay muchas maneras de morir…Yo se que vas a encontrar la justa, vosm, tus pesadillas y tus sueños.

    ——-

    querida amiga mia a quien admiro…es un regalo pasar por aca… no deja de sorprenderme cada detalle que emana con fuerza irreproducible
    se siente desde aqui

    te mando besos….y aplausos miles de nuevo.

  11. Muchas gracias por esperar Carolina 🙂

    Hola Juje!!! Qué gran alegría leerte de nuevo. Si, yo sigo aquí, durmiendo y caminando, con mis pesadillas y mis sueños. Sería más adecuado afirmar que son los sueños los que me tienen a mi. Mil gracias por tus palabras y tu afecto, un bálsamo en estos días de vigilia forzosa. Besos, :-))))))

  12. estas siempre presente en mis momentos en los cuales puedo tomarme un minuto para recorrer mi mundo.
    cariños

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