La Casa

Existe un lugar en la penumbra donde las señales no pasan desapercibidas. Fogonazos de luz hiriente se abren paso a través de la realidad neblinosa que allí habita, causando en las sombras tal herida que es la misma sangre que brota la que vuelve a oscurecer el brillo que la engendró.

En esta casa cada habitación contiene un secreto. Un ocho acostado me dijo que aún anda ocupado contando habitaciones, no sabe cuando acabará. De unos cuartos saldrás con los dedos húmedos y los pies tintados de rojo. En otras salas te dará la bienvenida tu propia mente, y eso con suerte, porque también es posible que te espete: “… y tu ¿quién coño eres?”.

Sus habitantes entran y salen de esta casa con total libertad. Por eso saben, y te avisan, de que fuera, la muerte como una puta te aguarda en cada esquina. No tengas prisa. Pásate por esta casa y quédate un buen rato en ella. No entres con inquietud, allí dentro encontrarás de sobra. Buscad la Casa del Poio y conoceréis a su anfitrión, ¿o eran dos? Luciano, Bagalone… mejor preguntad por Poio, decidle que vais de mi parte y llevadle este regalo de Sonámbula.

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5 comentarios

  1. Sí, sí, tienes toda la razón cuando describes la casa…
    Ya me he ocupado de presentarme con tu recomendación
    🙂
    y de llevarle tu encargo…

  2. sniff!!! sniff!!! me hiciste llorar, querida mia… pero de alegria :´)

    quien “coño” te creés para hacerme pasar por esto??? 😛

    muchas gracias por tus palabras, fueron el mejor de los premios 🙂

  3. Yo hace tiempo que visito esa Casa aunque reconozco que las más de las veces me quedo en la cocina, oliendo a ajo, tomillo y alguna especia que no logro identificar. Y me quedo ensimismado, viendo esos azulejos un poco gastados (en la pared que da al norte, a la altura de los ojos, hay uno que está roto. Y la parte que le falta me recuerda a una tierra lejana de un mapa antiguo que guardo en un cajón). Me da un poco de miedo entrar en el gran salón a romperlo todo así que lo hago de puntillas, evitando encontrarme con alguien. Cuando vea un gran libro publicado, lo compraré y me acercaré a la biblioteca, para cambiarlo por otro.

  4. eliseo, el tomillo lo debés haber confundido con orégano, y la especia que no identificás es pimienta negra… en casa no se cocina sin esos 3 ingredientes 😛

  5. Es uno de los pocos lugares en el mundo, en que uno se siente “como en su propia casa”. Al menos esa es mi sensación al trasponer el unbral de ese abismo.
    Besos de Luna

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