Las gafas

Las encontraste en un viejo arcón, cuando vendiste la casa de tu padre, tras largos años sin verle, sin hablarle. Te sentías un fracasado en su presencia. Nunca entendiste el motivo de su éxito. No es que tuviera una gran fortuna, tampoco disponía de una posición social privilegiada. Simplemente la gente le quería. Él decía que a la vida había que mirarla con buenos ojos. Te subía en brazos y te intentaba poner las gafas… y tu lloriqueabas. Eras un niño engreído, aquello era para viejos. Pero estan ahí, en el fondo del baúl. Te las pones.

En la calle todo parece diferente. Esa señora con la que te cruzas tiene un aura dorada. Es una mujer fea pero tiene fuerza y valor, lo demostró cuando… Ahora se cruza un niño, ¡oh! este desprende una luz blanco azulada, es hermosa. ¿Cómo? ¿Qué me regalas un caramelo? Gracias. Piensas que si, que es posible. De repente, un hombre de resplandor negro se asoma desde atrás. Tu aura es roja, la viste reflejada en el cuchillo durante unos segundos.

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12 comentarios

  1. Moraleja: no conviene confundir la función con el instrumento.
    Besos sonámbulos en esta noche de octubre 🙂

  2. ¡Tarde! demasiados años a ciegas y sin esas gafas…

    Yo… ¿estaré sin gafas o has redecorado?
    😉

  3. ¿Redecoración? A ver, espera que me ponga las gafas…¡Andá! ¿pero que es esto? está todo cambiado…
    😉

  4. yo pondría de moraleja: “no uses esas viejas cosas ridiculas de tus abuelos que vas a llamar la atención de cualquier psicópata suelto en la calle”

    nueva decoración… duró poco la anterior. cuanto tiempo le vas a dar a esta???

    sevemos

  5. Hola… che muy bueno, impacto (en serio).

    (le voy a sacar los anteojos a mi abuelo).

    Saludos.

  6. Hola! Me encantó y como a Topagt me impactó el final
    besos

  7. Poio, no había pensado en la posibilidad de que las gafas fueran tan horribles 😉 Respecto a la redecoración y su (im)permanencia, el caso es que tengo problemas con la medida del tiempo. Me ocurre desde que tengo uso de razón, es decir, desde el mes pasado más o menos.

    Hola topagt… me alegro de que te haya gustado, aunque lo lamento por tu abuelo cuya visión va a empeorar bastante… 😉

    Hola Lunis, muchas gracias. Debieron ser unos segundos angustiosos. ¿Quién sabe? Quizá nuestro protagonista se salvó, puede que le arrebatara el cuchillo al asesino, porque ¿quién era el asesino?
    No lo se.

    Besos

  8. Automáticamente me imaginé los anteojos que usaba mi abuelo, que después pasaron a mi viejo; dos viejos armatostes de 5 cm de lado más 1 cm de marco, éste de plástico de colores rojos, amarillos y naranjas… horribles!!!

    por suerte tengo muuuy buena vista (toco madera) 😛

    sevemos

  9. Sin embargo, tu abuelo conquistó a tu abuela y, más tarde, tu padre sedujo a tu madre… Esos anteojos tienen algo. ¡Póntelos Poio, póntelos!
    🙂

  10. afortunadamente ya desaparecieron y mi viejo se compró unos más decentes. y no… yo no tuve nada que ver con ello.

    sevemos

  11. Siempre me resultaron incómodas las gafas, por eso, preferí pasarme a las lentillas ^^
    Saludosssssssssss

  12. Poio, en cuestión de gafas los gustos son tan particulares: están las de cristales ahumados, las de color de rosa, las gafas rayos-x para ver a la gente en pelotas, las gafas premonitorias como las del protagonista…

    Xarleen, las lentillas están genial y además, son para valientes (es fácil ocultarse tras unas gafas…)

    Besos, 🙂

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